Monday, 21 November 2011

Heidegger and History

We leave Max Weber for a moment and turn to Gianni Vattimo’s “Introduction to Heidegger” which is linked below. Unfortunately all quotations are in Spanish – I have no time to translate them so I will have to seek forgiveness and ask friends to use Google Translate. We will soon return to Keynes (who seems very popular with our friends). As you can see, I have given up the day-to-day commentary of economic and financial events because I am concentrating on the final chapters of “Krisis” – on Weber, Schumpeter and Keynes and then finally on Marx’s “Grundrisse”.

Of course, friends would not have failed to notice that most of our “predictions” have come true – including the impending decline of China’s economy and the “encirclement” of the Chinese dictatorship by the US and other Asian nations. But who could predict the recalcitrance of the German politico-financial elites that is close to destroying Europe? (I will be there in the next few days. Depressing stuff and I have run out of foul epithets for the European elites!) Cheers.


En Ser y tiempo, el hombre no es pensado como sujeto, porque esto haría de él una cosa «simplemente presente»; es, por el contrario, Dasein, ser-ahí, es decir, sobre todo, proyectualidad. El sujeto, piensa Heidegger, tiene una sustancialidad que el ser-ahí como proyecto no tiene; el hombre se define, no como una sustancia determinada, sino como «poder ser», como apertura a la posibilidad. El ser-ahí sólo se piensa como sujeto, esto es, como sustancia, cuando se piensa en términos inauténticos, en el horizonte del «ser» público y cotidiano150. (p.98 – the note is to parr.10 and 25 of SuZ.)

La muerte es la posibilidad de

la imposibilidad de toda otra posibilidad, “la posibilidad de la pura y simple

imposibilidad del Dasein”64; La muerte es la posibilidad más propia del Dasein:

esto se puede ver atestiguado por el hecho de que todos mueren, es decir, que esa

posibilidad es coesencial al Dasein; pero la raíz del hecho empírico de que todos

mueren es la circunstancia de que la muerte es la posibilidad más propia del

Dasein en cuanto lo afecta en su mismo ser, en su esencia misma de proyecto,

mientras que cualquier otra posibilidad se sitúa en el interior del proyecto mismo

como su modo de determinarse65. (Vp.41)

The “authenticity” of Dasein, its “openness” to the being of being, its “liberation” from the “inauthenticity” of its “thrown-ness” as being-in-the-world, can be located in its totality only upon its comprehension of death, of its “contingency”, upon its “appropriation” of its “being-toward-death”! One may reflect bitterly or ironically about the authenticity of a Dasein whose “care” for the world ultimately cowers wimpishly into the “Angst” of its apprehension of Death!

El miedo a la nada, que es la angustia, se explica sólo admitiendo que en ella aquello de que se siente amenazado el Dasein no es este o aquel ente en particular, sino qué es la existencia misma como tal. En cuanto proyecto que abre e instituye el mundo como totalidad de los entes, el Dasein no está “en medio” de los entes como un ente entre los demás; cuando advierte este hecho - y, como podemos decir ahora, cuando advierte su propia trascendencia - se siente en un ambiente extraño, ajeno en el mundo, en el cual no se siente como en su casa porque justamente advierte que no es un ente del mundo como los otros entes. En cuanto modo de existir en la trivialidad cotidiana, el Dasein se concibe como ente entre otros entes, y hasta

se siente protegido y tranquilizado por los entes que lo rodean; el simple miedo atestigua esto, ya que tener miedo de algo significa concebirse siempre como “dependiente” de ese algo de alguna manera. La angustia, como miedo que no se puede explicar de ese modo, como miedo de nada, coloca al Dasein frente a su propia trascendencia, frente a la existencia como tal (y para entendernos major diremos también, frente a su propia “responsabilidad”: porque es el Dasein el que abre e instituye el mundo). (p.61)

“La liberación anticipante por la propia muerte libera de la dispersión en

las posibilidades que se entrecruzan fortuitamente, de suerte que las posibilidades

efectivas, es decir, situadas más acá de aquella posibilidad insuperable, puedan

ser comprendidas y elegidas auténticamente. La anticipación abre a la existencia,

como su posibilidad extrema, la renuncia a sí misma y así disuelve toda

solidificación en posiciones existenciales alcanzadas... Puesto que la anticipación

de la posibilidad insuperable abre al mismo tiempo a la comprensión de las

posibilidades situadas más acá de ella, ella lleva consigo la posibilidad de la

anticipación existencial del Dasein total, esto es, la posibilidad de existir concretamente como poder-ser-total.”66 (pp.395-6)…. “Así la muerte se revela como la posibilidad más propia, incondicionada e

insuperable.” (Ibíd., pág. 378).


Heidegger’s notion of “authenticity-totality” opposed to the “inauthentic-fragmented” quotidian reality of the “one” (German, man) invites the obvious parallel with Lukacs’s earlier vision of the scientific “totality” of the proletariat escaping its “alienated” condition as “the individual Subject-Object” of history! (The link is drawn by L. Goldmann in his Lukacs et Heidegger who even argues that Sein und Zeit was written as a reply to Lukacs’s ‘Geschichte’.) In sharp contrast, Nietzsche saw “the perspective of the herd” as a “need-necessary” out-come, result (Folge) of the Will to Power in its operari, in its manifestation as the ontogeny of thought in life and the world: his entire focus is on the historical significance of the Will to Power in its physiological, albeit ontogenetic, manifestations – in morality, in science, in politics, with art playing only an “illustrative” and marginal role despite Heidegger’s efforts to place it at the centre of Nietzsche’s thought – as “creativity”, thus wrongly defining the “content” of the Will to Power (see discussion below). This explains why human history and institutions are so much more central to Nietzsche’s explorations of the Will to Power: physis and istorein are much more intimately connected with and central to Nietzsche’s philosophy than they are to Heidegger’s where they play a marginal, if at all congruous, role. (In this regard, one may well agree with Cacciari’s judgement that Nietzsche’s attitude to “mass democracy” is far more complex and even favourable than many imagine. We will revisit this argument later.)

This is indeed a far cry from Nietzsche’s affirmation of life! Heidegger’s petty-bourgeois revulsion at the “mundanity” of everyday life, at its “inauthenticity”, is nonchalantly betrayed by Vattimo – who seems blissfully unaware of the enormity of what he is saying:

“…el Dasein auténtico es tal precisamente y sólo en cuanto se relaciona con el mundo

en términos de posibilidades. Y, de manera más general, en el análisis

preparatorio de la primera sección de Ser y tiempo, la autenticidad permanecía en

suspenso y en cierto modo “abstracta”, pues era todavía principalmente la

estructura de fondo que la reflexión existenciaria descubre sólo en la

inautenticidad de lo cotidiano. El concepto de anticipación de la muerte pone de

manifiesto lo que es, precisa y concretamente, la existencia auténtica.” (p.44)

Heidegger in the end finds himself precisely back at the point upon which Hobbes erected his entire axiomatic political theory and psychology – the decision:

En sustancia, ahora que se ha precisado la noción de autenticidad-totalidad mediante el concepto de anticipación de la muerte, se trata de ver si en el plano existencial, no en el de la reflexión filosófica sino en la vida concreta, el ser para la muerte se presenta como término efectivo de una alternativa que el Dasein puede elegir…. La busca de una posibilidad existencial de la anticipación de la muerte conduce a Heidegger a elaborar una compleja doctrina de la


decisión, que implica el empleo de conceptos objetivamente “enredados”70, como los conceptos de conciencia y de culpa…

This about “com-prehension” is a point entirely similar to Heidegger’s exposition of Dasein in SuZ [cf. Vattimo’s first essay in ‘Introduction to H.’.] But note how Heidegger’s understanding of Dasein differs from the Wille zur Macht in that the latter is “physiological” rather than “existential” and phenomenological! Nietzsche is concerned with conflict in life and the world as an immanent physiological – almost “biological” - process, whereas Heidegger’s final concern is exquisitely “ontological”, and therefore “transcendental”; it is the phenomenology of Being within the horizon of time, and therefore “being-toward-death” and philosophical anthropology – authenticity (Eigentlichkeit) and art above all. Worse still, Heidegger is able to understand the passage from “com-prehension” to interpretation of life and the world by the Dasein purely in terms of “authentic” individual experience that is not “mediated” by the “doxa” of “public opinion” or of socially-constructed reality! The mere “thought” of “authenticity”, so dear to Heidegger in his openly “bourgeois” vision of the world, would seem scandalously artificial to Nietzsche who sees the ontogeny of thought itself as a manifestation of the Will to Power in life and the world – as a “perspective of the herd”, but as a “need-necessary” perspective that cannot be subjected to the moralizing examen of Heideggerian “authenticity”! Here is Heidegger:

En el pasaje en que habla del círculo comprensión-interpretación, Heidegger dice que:

“en él se oculta una posibilidad positiva del conocer más originario, posibilidad que es captada de manera genuina sólo si la interpretación comprendió que su tarea primera, duradera y última es la de no dejarse imponer nunca pre-disponibilidad, pre-videncia y precognición (son los terminus constitutivos de la precomprensión) por la situación o por las opiniones comunes, sino que debe hacerlas surgir de las cosas mismas con lo que quedará garantizada la cientificidad del tema”59.

[Again, Vattimo, ibidem.]

The difficulty of Heidegger’s position, its profound a-historicity, its dis-embodiment of the Dasein from its “physiological” roots - which are the crucial focus in Nietzsche (however “ontogenetically” he may understand these) - is neatly evinced by Vattimo in what is a desperate, unconvincing attempt to validate his “socio-historical” credentials (much in the manner Cacciari does in ‘PNR’):

Hay pues una precomprensión que no se limita a expresar que la situación histórico-social pertenece al mundo del se; trátase de una precomprensión que surge de alguna manera de la cosa misma: no evidentemente en el sentido de que la cosa se dé de algún modo como simple presencia, sino en el sentido de que la comprensión que realmente abre al mundo es nuestra relación concreta con la cosa. La charla habla de todo y especialmente de las cosas con las que no tiene una relación directa; la autenticidad es apropiación fundamentalmente en este sentido: se apropia de la cosa al relacionarse directamente con ella. (p.36)

But far from anchoring the existential Dasein in physiological and historical concreteness, one detects immediately in Vattimo’s churlish (he deserves this because it is he who speaks of the “charla”, gossip) - dare one call it “inauthentic”? - “apologia” for Heidegger’s clumsy “pre-comprehension of the historico-social situation” its yawning “abstrusion” and “asportation” from the world of “common opinion” (Vattimo calls it “charla”, gossip!) - an esoteric revulsion at that very phenomenological world of “quotidian life” from which Heidegger ostensibly derives the “concreteness” of his existential analytic! With mindless disinvoltura, Vattimo brilliantly epitomizes the gnawing self-disgust of the estranged intellectual in the bourgeois era.

Construed in this purely “negative” or, to adopt Vattimo’s terminology, “weak” sense, Heidegger’s discussion of metaphysics as the history of Being rapidly turns into a vapid and meaningless abstraction – a novel edition of the qualitas occulta, the inscrutable quality of the prima philosophia, from Plato’s Ideas to the Kantian thing-in-itself or Schopenhauer’s Will to Life! Even if we agreed that the “subject-matter” of Western metaphysics, Nietzsche’s included, was a “presence”, an essence, a substance and finally a Subject whose totality stood as a timeless “quality” or quidditas or “value” inscrutable to human reflection but “knowable” to philosophical reflection at least from its “subjective” side (cf. Vattimo, ‘Intro’, p.73), - even then we would fail to see the difference between Heidegger’s own “position” and, say, the exordium of Genesis, where the whole quaestio of the complementarity of Being and Nothing, of “creation ex nihilo” is most vividly posed (cf. Lowith), to the near entirety of German Idealism in which, as Nietzsche always acknowledged, there is always a “side” of Being that “conceals” itself and that philosophy consciously aims to comprehend “theoretically” but never “empirically”, except in the case of Fichte for whom the Subject posits the non-Subject (the “empirical I”), and whose solipsism, in any case, has been universally repudiated ever since. (Schopenhauer was most scathing in his regard.)

Heidegger insists on interpreting Nietzsche’s Will to Power as a relation of Will with itself, with a “self”, with “oneself”. Hence, for him, Will is “resoluteness toward oneself” (ch.10) and will to power is “to go further than oneself”, self-assertion. Yet in this self-assertion Heidegger, the phenomenological and existentialist philosopher, cannot see “beyond” the self-assertion to the very “object” of that assertion – which is not “self” but… another Will! Will to Power is not self-assertion as self-mastery – resolve as “resoluteness” Heidegger’s “dis-closure” (Ent-schlossenheit) of the Dasein. Rather, it is mastery and command and domination over others!

Nor is Nietzsche’s Will to Power filled with the Angst, the fear of death that characterizes its “decision” or “responsibility” from Hobbes to Hegel through to Kierkegaard and Heidegger. In the former couple, the fear of death comes from an external, objective “threats”. In the latter couple, it always originates “ec-sistentially”, hence “transcendentally”, in the “possibility of death”, of non-existence, of “nothing-ness”. In all cases, its ultimate foundation, as Nietzsche discovers, is nihilism – despair in the worth of existence.

Heidegger perceives the ec-sistence of Da-sein, its “thrown-ness” into the world of beings, its lack of “totality” and therefore its “contingency” as a “fall” (Verfall), as a lack of “authenticity” in a “quotidian life” whose “triviality” he execrates. It is this “de-jection” that reveals the brittleness of Heidegger’s Sorge (care) which no sooner it is articulated than it turns into its real essence – anxiety and alienation, fear and loathing (Kierkegaard)! Angst for the “finitude” of ec-sistence; loathing for its “error”, for the “averageness”, the anonymity (man) of “publicity”, for the “triviality of quotidian life”. And therefore a wish for that “totality”, the totality of Being, which is only accessible to Dasein as the “anticipation of death”, as the “apprehension of nothing-ness” (“why is there something rather than nothing?” is the leitmotif of the Einfuhrung).

Al ser-para-la-muerte Heidegger llega, en efecto165,

planteando un problema que a primera vista parece exquisitamente «metafísico»,

en la forma y en el contenido: ¿la analítica existenciaria, desarrollada en la

primera parte de la obra, nos ha puesto a disposición el Dasein en la totalidad de

sus estructuras? Pero, se pregunta en seguida Heidegger, ¿qué significa para el

ser-ahí ser una totalidad? Este problema, perseguido coherentemente, lleva

justamente a ver que el ser-ahí se constituye en una totalidad, y por consiguiente

se «fundamenta» (ya que la asignación del Grund, en que consiste la

fundamentación, ha significado desde siempre el cierre de la serie de las

conexiones, la constitución justamente de una totalidad, contra el regreso in

infinitum) en la medida en que se anticipa para la propia muerte. Traduciendo el

lenguaje heideggeriano un poco libremente diremos: el ser-ahí está ahí

verdaderamente, es decir, se distingue de los entes intramundanos, en cuanto se

constituye como totalidad histórica,…(p.113)

But however he twists it, Vattimo simply cannot extract from the mere “being there”, the sheer “thrown-ness” of the Dasein, from the “contingency”of its being and its “anticipation of death”, the sense of “ontic” reality requisite for historical analysis and action:


insiste mucho sobre el hecho de que no se debe leer esta relación con la muerte

en un sentido puramente óntico, y por tanto tampoco en sentido biológico. Sin

embargo, como todos los momentos en que la filosofía encuentra análogos

puntos de paso (ante todo aquél entre naturaleza y cultura), también esta

distinción heideggeriana es densa de ambigüedades. Si, en efecto, es cierto que el

ser-ahí es histórico - tiene una existencia como discursus continuo y dotado de

posibles sentidos - sólo en cuanto puede morir y se anticipa explícitamente para

la propia muerte, es también cierto que él es histórico, en el sentido de disponer

de posibilidades determinadas y cualificadas, teniendo relaciones con las

generaciones pasadas y futuras, precisamente porque nace y muere en el sentido

literal, biológico, del término. La historicidad del ser-ahí no es sólo la

constitución de la existencia como tejido-texto; es también la pertenencia a una

época, la Geworfenheit que, por lo demás, califica íntimamente el proyecto

dentro del cual el ser-ahí y los entes se relacionan el uno con los otros, vienen al

ser en modos improntados de vez en cuando de manera diversa. Es este doble

significado de la historicidad, en su relación con el ser-para-la-muerte, uno de los

puntos en que más explícitamente, si bien problemáticamente, sale a la luz el

nexo fundamentación-desfundamentación que es uno de los sentidos, más aún,

quizás el sentido, de Sein und Zeit. (p.114)

But Vattimo misses the essential point! And that is that it is not sufficient to conceive of Da-sein as a “contingent” and “mortal” mode of Being – even in the “active” sense of “Lichtung” – to make it “historical”! The very fact that Vattimo refers to “historical totality” means that Da-sein cannot be situ-ated “within” that “totality”! The “historical” point about human beings is not that they die or that they must die – the “finitude” of their “being”, its contingency – but rather the manner, the causes and reasons of “how” they live and die! This is the biggest difference between Hobbes and Hegel to the extent that they theorise the human “apprehension” of death. Heidegger instead is almost exclusively concerned with the “anticipation” of death - that is, with death as an event that occasions the distinction between being and not-being, the relationship between Being and nothing-ness.

At best, such a de-finition can situate the Da-sein within the “ontic” sphere as opposed to the “ontological” one – and then only as “philosophical anthropology”. After all, it is precisely Heidegger who claims originality in his “remembering” the question of Being as against that of being-as-essent. But Da-sein remains “locked” within its philosophical “birth certificate” precisely because its very “concept” is incurably philosophical and abstract. Da-sein remains “walled” within its own self-referential phenomenological categories. It describes the “existential” questions confronting human beings to the extent that they are “beings” – only in this “onto-logical” dimension. Da-sein cannot even remotely begin to tell us how Da-seins inter-act, not only with one another in social relations, but not even with the natural world in a manner that goes “beyond” the most remote “existential” categories that, again, concern the Da-sein only as Da-sein, only as “being” in its ontological acceptation.

Contrast Nietzsche’s ‘Of First and Last Things’ in HATH which deals very much not with either “thing” (the "first thing" is birth or genesis, and the "last thing" is death or eschaton) – but with the “be-tween”, with "life"! Heidegger is more concerned with the “sum” of the cogito (cogito ergo sum - I think, therefore I am) – Nietzsche with the “vivo” (vivo ergo cogito - I live, therefore I think)!

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